La historia de Violeta

 Una parálisis posterior que se va solucionando

Violeta es una perrita Jack Russel de 9 años de edad. Una noche fue mordida, cuestión de celos, por una Rottweiler, con la mala suerte de que afectó a su columna vertebral.

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Violeta llegó a la clínica (OROTAVET) con varias heridas por mordedura, tremendamente dolorida, sin poderse mantener en pie, con parálisis posterior y sin sensibilidad en sus patitas traseras. A la mañana siguiente su evolución no era buena, asi que decidimos realizar una mielografía (radiografía de contraste en la columna) para detectar el daño medular que la mordida le había causado. Pudimos asi comprobar que violeta tenía una aplastamiento en la 12ª vértebra torácica.

 

imagen-quirc3bargicaHablamos con sus propietarios, comentándoles el diagnóstico, dándoles un pronóstico grave, pero a pesar de todo no dudaron ni un instante en hacer todo lo posible y, de este modo entramos en quirófano sobre la marcha.

Ante nuestro asombro, nos encontramos la vértebra perforada por un colmillo, con aplastamiento de la misma sobre la médula y con tanta suerte que no había llegado a desgarrarla. Pudimos descomprimirla bien, terminar la intervención y mantenerla, a partir de ahi 3 días hospitalizada en la clínica, con tratamiento antibiótico y analgésico donde teníamos que ayudarla incluso a orinar, pues la pobrecita era incapaz de hacerlo por si misma.

 

Pero partir ahí, Violeta ha ido mejorando día a día. Sus propietarios la han cuidado de maravilla y ha estado en tratamiento de rehabilitación, de modo que tan solo 10 días después ya era capaz de caminar, y 17 días después… ¡ya quería jugar con la pelota!

¡Felicidades a VIOLETA y a su familia humana por sus ganas y su tesón!

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